No traigo un Yo de repuesto ni Recetas Salvavidas /Solo un Crónico lanzarme al Vacío

miércoles, 6 de abril de 2016

Contracturas

Es extraño lo que el cansancio puede hacer en las personas.
A un cansancio extremo me refiero. Y crónico.
A un cansancio que no sé muy bien si viene de la acumulación de stress, de la falta de caminatas, del cambio en la alimentación, del poco dormir, del mucho tejer.
Lo cierto es que me levanto cansada, transito mi día cansada, me voy a dormir cansada. Y duermo cansada.
Tener que pensar en cosas, me agota. Tener que resolver cuestiones, por más mínimas que sean, me agota.
Saber que tanto depende de mi, me agota. Tener que seguir con la vida como si nada, me agota.
Pensar en escribir me agota y no estar escribiendo me agota más. Porque me deja la cabeza repleta de pensamientos.
Tal vez mañana debería empezar yoga.



Pin It

martes, 9 de febrero de 2016

Corduras


No puedo escribir.
Descubrí que fuera de casa, sin mi escritorio, sin mis ruidos, sin mis mañanas completamente sola, y, sobre todo, sin internet, no puedo.  Hace días que dije, bueno, escribo en un Word y después lo paso. Pero nada. No me sirve. Me falta todo lo otro.
Además me rodea el desorden inevitable de estar acampando dentro del living de la casa de alguien, en esta ocasión mi madre.
Bolsos, zapatillas, cajas, palangana, cucha de la perra, todo muy glam lo mio.
Cada mañana me levanto y ese rato sola desde que él se va a trabajar hasta que los demás se despiertan, lo paso acomodando todo para tener algún mínimo sentido de esa paz que solo se obtiene de un lugar ordenado.
Después me tiro en mi colchón emprolijado, con las ventanas abiertas a escondidas, porque si las ve madre no para con el dengue hasta la medianoche, con mi mate y con Serafina, y leo sin pausa todos los libros de Katzenbach de la biblioteca que me entran en los ojos.
Porque después de todo es febrero, el año me dio duro y sin tregua, el que comienza viene incierto, y algún mínimo sentido de vacación necesito regalarme. Como para poder sostener la cordura. Una pequeña cordura dentro mío.



Pin It

sábado, 9 de enero de 2016

A medias

Ayer subí una foto a Instagram que sugiere calma, descanso, disfrute y cierto ocio. Vacaciones, en fin.
Al pie de la foto aclaré que esta idea no coincidía pero para nada con mi estado real. O sea que era como un engaño. Aunque pensándolo mejor, ésto tampoco es del todo cierto.

La realidad es que son verdades todas a medias. Casi como todo, como siempre.
Ayer, también,  recuperamos el teléfono/internet después de tres semanas, creo, de estar incomunicados porque un camión de Telecom tiró sin querer el cable y sin querer (queriendo) ahí lo dejó.Y por eso pude subir la foto. Y por eso hoy estoy acá, desde demasiado temprano, tratando de escribir un mes en un pedacito de blog. Y no me sale. 
No me sale porque es mucho, supongo, y son cosas con las cuales hubiera escrito cinco entradas distintas si hubiera podido hacerlo en tiempo real. 
De todos modos no me quejo. Casi que al contrario, agradezco lo liberador que fue estar incomunicados y el efecto que produjo en mi familia. 
El aparador donde se guardan los juegos se abrió y se cerró casi todos los días, y las siestas y las noches se llenaron de Ajedrez, Uno, Chin, Clue, etc. El veinticinco la sobremesa con familia y amigos fue un eterno partido de TEG a la sombra del castaño, y el descubrimiento del año fue que si jugamos al Scrabble con las letras de dos juegos, la diversión dura horas.
A pesar de estos momentos, como el de la foto y los de los juegos, la mayoría del tiempo es una especie de opresión casi insostenible, mayormente por estar esperando un llamado que nos diga que finalmente llegó el turno de Clara para su cirugía y la incertidumbre y el terror que eso nos provoca. También por ciento cincuenta motivos más, pero digamos que ése domina el puesto número uno del ranking del stress desde hace casi un año. 
En fin, sin que me diera demasiado cuenta, empezó el 2016. 
La verdad, sacando el aumento escandaloso de ciertos precios, no noto mucha diferencia. Terminar un año y empezar otro, para mi cada día tiene menos sentido. 
Siento que voy a despertar mañana, y va a ser Marzo.


Pin It

martes, 24 de noviembre de 2015

Martes y por que me dicen Mónica

Lo lindo de levantarme a las seis y que ya sea de día es que se hacen las siete y ya hice mil cosas.
Y eso me da la excusa perfecta para sentarme con mi mate a ponerme un poco al día con los blogs, las noticias, o incluso ver alguna serie y avanzar con el tejido de turno. En pijama, obvio.
Estoy tratando de volver a mi rutina de limpieza, esa que tenía antes y que con el accidente de Serafina se me fue a la mierda y nunca más logré recuperar.
Pero la verdad que siguiendo un ritmo, todo se hace más fácil. Por lo menos para mi.
Yo sé que decirme TOC es poco, y obse también; casi diría que rozo lo neura. Lo admito, y sin problemas. Porque sé que tengo razón, así que no me importa mucho como me llamen.
Por ejemplo, todas las noches dejo lo más preparado que puedo lo que voy a usar para el desayuno al día siguiente, a las seis. Bajo bastante dormida, sobre todo los lunes y los viernes, que estoy más cansada, así que trato de simplificarme lo más que pueda. Además de la bandeja, la taza, la stevia, etc, acomodo la juguera, la tabla, los vasos y el cuchillo, y dejo las pavas llenas con la medida justa de agua. Dos pavas, una para el mate cocido de Clara y mi jugo de limón, y otra para el termo de él. Pero las pavas no las dejo sobre la hornalla, si no a un costadito. Asi a las seis al momento de prenderlas no tengo que mover las pavas dos veces y perder medio valioso segundo. Tremendo, no? Y cuando pongo la pava para tomar mate, obvio que en vez de quedarme esperando cuatro minutos a que esté lista, me voy al lavadero y me pongo a doblar ropa. Cuatro minutos de ropa, un montón!
Se acuerdan de Friends? Si no la vieron, están a tiempo. Me encanta esa serie. Yo no la vi en su momento, seguramente porque no tenía cable, pero la vimos hace unos años con mis hijas y no hubo vuelta atras, la amamos todas. Los que si la vieron, por favor recuerden el capitulo del casamiento de Phoebe. Vieron Mónica? En ese capitulo? Bueno, hola!
Saben el alivio que fue reconocerme? I knooooow!!
No sé muy bien por que terminé escribiendo de estas cosas. Rescatemos porfis, que me veo clarito clarito y que me río de mi misma, y mucho.
 Pero igual, obvio, sé que tengo razón!




Pin It

jueves, 19 de noviembre de 2015

Receta: Cuadraditos de banana y avena

En realidad tenía preparada otra entrada con otra receta, pero cuando la quise subir no encontré las fotos. Buen motivo para hacerla, me dije; pero me faltaban ingredientes. Al final, cuando los tuve todos, ya era de noche y no había luz, asi que hubo receta pero no fotos.
En el interín me surgió este invento que les gustó a todos así que sin más cháchara les comparto la receta de estos cuadraditos de banana.

Necesitamos:
 2 bananas - 1 huevo - 1/2 taza de coco rallado - 1 1/2 taza avena fina - 3/4 taza azúcar mascabo - 1/2 cucharadita de bicarbonato - 1/2 taza de chips de chocolate - 1/2 taza de aceite


Pisamos las bananas en un bowl hasta que queden como una crema. Agregamos los chips de chocolate y el huevo y mezclamos un poco. Luego el coco, el azúcar y la avena con el bicarbonato. Por último el aceite.
Aceitamos una fuente, yo uso una pyrex rectangular, y luego espolvoreamos con avena hasta que quede bien cubierta. Si quieren pueden hacerlo con harina, pero yo no la consumo, y con avena queda más crocante. Ponemos la mezcla en la fuente y espolvoreamos con coco rallado y un poco de azúcar. Al horno más o menos 30'.

Yo los hice para el desayuno de esta mañana, y a las seis cuando bajé a la cocina me encontré con que algunos interpretaron que era el postre y me faltaba media fuente! Se ve que estaban buenos.
Si los hacen me cuentan, y además, si tienen ganas, hacemos ronda de fotos de recetas que no contengan trigo en Instagram con el hashtag #erasintrigo y entre todas encaramos el verano comiendo más sano!



Pin It

viernes, 6 de noviembre de 2015

Quince minutos de paz

Apareció de pronto en la cocina y me pidió que la acompañe a juntar retamas. Rápido, antes de que se vaya la luz; y ahi a la esquina, no más, cerquita, que hoy vi unas cuando venía del cole.
Yo tenía una tarta y faina en el horno y estaba licuando semillas para hacer leche. Además estaba pensando, porque tenía que organizar la chía y una ensalada de frutas, y un nituke de verduras, como para dejar todo listo para la cena, el almuerzo y el desayuno del día siguiente, porque a las seis de la mañana cada día estoy un poco menos lúcida.
Ella ahí parada, mitad insistiendo en silencio, mitad dando por sentado que ya ibamos.
Yo terminando de pensar, y en eso me doy cuenta de que son las siete y media de la tarde y yo nunca me saqué el pijama. Necesité un día así para compensar la jornada en la ciudad y el miedo tan grande que me provoca todo lo que viene.
Te pones un saco largo arriba y no se nota. Ok. Vamos.
Tijera, canasta, encerrar a la perra.
Trajimos retamas y unas florcitas espinosas que estoy segura de que son algo tipo para el mate, pero capaz  que no. También traje unos palitos para prender la cocina, porque por acá seguimos como a fines de otoño, y ella, una botella de gaseosa que encontró tirada, para poner en la basura.
Ahora tengo en la mesa una presencia que invoca con fuerza una primavera que no llega.
Todo en no más de quince minutos. Un momento de paz y reconexión.
Asi es Clara.
Compañera, transformadora., floreciente.



{esta foto tiene unas semanas. La encontré cuando bajé las de hoy y me acordé que me había propuesto tener flores todo el tiempo que pueda, las que sea: retamas, amapolas, de rúcula o diente de leon! acá no se discrimina!}
Pin It

sábado, 31 de octubre de 2015

Bombones de bagazo de semillas y de paso, manteca de maní.

Estaba muy convencida de que esta receta la tenía publicada, pero a raiz de una foto que subí a Instagram y los comentarios que me dejaron, me puse a chequear y resultó que no.
Raro que se me haya pasado, porque estos bomboncitos están llenos de virtudes: son ricos, super fáciles de hacer, y super super sanos y sobre todo alimentadores! Y algo tan lleno de virtudes merece ser compartido de inmediato.
Para enmendar mi descuido les voy a dar dos recetas en lugar de una.
Empezamos por los bombones. Para hacerlos es preciso haber hecho leche de semillas previamente. Puede ser de cualquier semilla supongo, aunque las que yo hago son o de almendras cuando puedo comprarlas o la versión económica de coco y nuez, o la versión me dio fiaca pelar y picar las nueces, de coco y girasol.
El bagazo es lo que queda al colar la leche. Podríamos llamarlo el desperdicio, si estuviéramos hablando de otra cosa, pero en este caso no hay nada más alejado de la realidad.
Para hacer la leche (receta) uso siempre cien gramos de semillas, por lo tanto al partir del bagazo del colado, no necesito medir ni pesar nada.
Para las que son medio TOC como yo y precisan medidas exactas, les aviso: esta receta no las tiene. Se trata de ir metiendo a ojo y de a poco en la procesadora, e ir probando y ajustando hasta que nos guste.
Ponemos, entonces, en la procesadora, el bagazo, un puñado de dátiles o pasas, cacao, pizca de canela,  azúcar mascabo o integral y un hilito de aceite, si es orgánico ciento cincuenta mil millones de veces mejor! Procesamos, probamos, y si nos gusta, hacemos los bomboncitos. Listo. Se pueden pasar por coco rallado, o sésamo, o nuez molida o lo que sea, o dejarlos así, que es lo que hago yo.
La receta número dos es simple. Tan simple que nunca se me había ocurrido y solía sufrir cada vez que pagaba un frasco de manteca de maní y lo cuidaba como si fuera oro en polvo. Porque la manteca de maní que yo compraba era la buena. La que es solo maní triturado. Hay otras que traen agregado de azúcar, aceite y aceite vegetal hidrogenado, que es un re veneno. Hasta que un día la amiga Renata que es más avivada que yo, compartió la receta y nos cambió la vida para siempre. Y digo receta por decirle de algún modo al simple hecho de procesar el maní echando un hilo (más bien diría tanza) de aceite hasta que tome la consistencia deseada. Se guarda en un frasco y dura varios días fuera de la heladera.
Porque asocié estas dos recetas? Porque un día había hecho la pasta de maní y estaba por hacer bombones y se me ocurrió probar de no lavar la procesadora en medio de las dos recetas e incluso dejar un poco de pasta de maní, más o menos una cucharada, a ver como quedaban. Y quedaron impresionantes!
Espero que los hagan, y sobre todo que les gusten. Yo sé que a veces adaptarse a nuevos sabores no es fácil, pero para mi la comida viva o integral es un viaje de ida sin retorno, sobre todo desde que dejé el trigo, y les juro que apenas el cuerpo y el paladar se acostumbran y se empiezan a desintoxicar, alguna magia pasa y no pensás nunca más en una medialuna.

 {Manteca de maní}

 {Bagazo en la procesadora}

 {Bagazo y los demás ingredientes}

{Bombones listos}

Pin It

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails