No traigo un Yo de repuesto ni Recetas Salvavidas /Solo un Crónico lanzarme al Vacío

viernes, 12 de septiembre de 2014

Dos minutos seis segundos

Hoy.
Esquivando piedras y bostas de vaca.
Levantando parvadas de tierra seca del camino.
Con el sol de lleno en contra.
Asustando bandadas de loras.
Sin cuadras pero con cronómetro.
Con una piedrita en mi zapatilla izquierda.
Invocando todos mis genes vascos.
Después de media hora de caminata rápida y antes de otra media hora de vuelta en subida.
Hasta que me quedé sin aire.
Corrí.

[Esta entrada es casi una consecuencia directa de ésta otra. Gracias Marina!]

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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Normal

Estoy tratando de volver a la normalidad.
Claro que me iría demasiado mejor si pudiera saber qué es lo normal.
Lo normal sería la casa ordenada y un poco limpia, las caminatas temprano, la música en Spotify, el pochoclo a las seis de la mañana, la ropa guardada y algún almácigo.
Lo normal cambia, muta, se transforma. La velocidad del cambio aumenta, ya no es constante y apacible.
Si da vértigo, hay que agarrarse fuerte. O mejor, dejarse llevar.
Lo normal ahora es las agujas de tejer y metros de ochos y santa claras brotando de mi manos mientras series en Netflix; el lavadero como ropero comunitario donde la ropa sale de la soga y ahi queda hasta que alguien se la quiera poner y luego vuelve sucia para ser lavada; los remedios de la perra, los de las muelas de él, los de la bronquitis de Clara, que son todos naturalidades variadas; con suerte, una tarta de atún; el mate.
Lo normal mañana, quién sabe.
Mientras tanto se fue agosto y no sé si no sentirme aliviada de dejar atrás un mes que no puedo contar en semanas o días si no en visitas a la veterinaria y noches de insomnio, que lamentablemente aun no terminan.
Por suerte, si respiro un poquito también hubo ésto y  más:

 [Mujeres que...]

 [Siestas]

 [Vuela vuela...]

 [114]

 [Amor]

 [La vida por metro]

 [Un día tan pero tan lindo que ni te explico]

 [Seelvana, presente]

 [Va queriendo...]

 [Hace más de un mes y no puedo leerlo]

 [Mi amiga dice que me quedan lindas las canas...las que??]

[Lo bueno de tener hijas mujeres]
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lunes, 25 de agosto de 2014

Cosas que van pasando: Ambiente Compartido

Cuando pasan cosas lindas, cosas que valen la pena, cosas que nutren, me gusta compartirlas. Para que todos se enteren y tengan la oportunidad de no perderse nada!!
Hace un tiempito Marce me contó que estaba proyectando abrir su espacio para compartir talleres y me pareció una idea maravillosa. Casi que me pongo a aplaudir solita en el chat!! Y aunque la distancia, por ahora, me impide participar de los primeros talleres, sé que en algún momento ahi voy a estar.
Para los que están cerca, para los que les gustan las cosas buenas, para los que saben apreciar lo bello y quieren compartir un buen momento con gente linda, para las manos inquietas que buscan aprender siempre algo más. Acá van:



El sábado 30 de agosto en el Showroom de Marcela Conti, de 10hs a 12:30hs
"Llegan los días lindos para incorporar más plantas a tu casa y ésta es una oportunidad de armarte un mini terrario y reciclar aquel libro que ya no usás!"
Un lindísimo proyecto para estrenar el primer workshop compartido!!
Info: ambientecompartidodeco@gmail.com 
ciabotanica@gmail.com






¿Y éste? Miren que lindas cosas se puede aprender a hacer en crochet!! 
"Para recuperar las costumbres de la abuela" 
Eso es lo más lindo de todo!!!! Y para poder después transmitirlas nosotras a nuestras hijas y nietas, sobrinas o amigas! 
Info: ambientecompartidodeco@gmail.com

Y para que vayas agendando, se vienen más workshops!! Vas a poder aprender a hacerte un par de zapatos vos misma, a armar tus propios blends de té o a encuadernar! 


El Showroom de Marce queda en Portella 1648 timbre bajo Flores CABA


Me encantaría que todos los que vayan, después pasen y me cuenten cómo les fue, o me muestren las cosas lindas que aprendieron a hacer!

jueves, 21 de agosto de 2014

Nada

Nada como sentarse a tejer sabiendo que ya tenes las madejas ovilladas, que tenías las pre pizzas listas asi que solo fue ponerles la salsa el queso las verduras; que la perra escupió solo el dos por ciento del remedio feo, que las hijas no tienen tareas que te incluyan, que a él en ese instante no le duela la muela, y que ya herviste la calabaza y la zanahoria para la tarta que te pidió tu mama.
Nada, hasta que te das cuenta de que te olvidaste de comprar yerba y son las casi las nueve de la noche y vivís a siete kilómetros del pueblo y a la mañana siguiente a las seis te vas a querer matar. Nada.

[Te tejo por metro]

[Recuerdos del último día lindo antes del caos de Serafina. No sabía todo lo que esa frase iba a significar desde entonces]
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viernes, 15 de agosto de 2014

El cono del silencio

Anoche Serafina finalmente demostró lo que la veterinaria y yo ya sabíamos, pero él al parecer no.
Que la amamos y la cuidamos como a una hija, pero que es un perro. Y por ende hace cosas de perro. Como arrancarse los puntos y abrirse la herida a las dos y veinte de la mañana porque ponerle el cono antes de dormir es una lucha. Una lucha con él, no con ella. Ella se resigna y más o menos se lo banca. Pero él se muere de pena y dice que no sirve para nada porque igual el hocico es largo y le queda afuera y que ésto y que lo otro y así hemos discutido cada noche desde la cirugía hace ya casi dos semanas. Tanto que me ganó por cansancio y con tal de un poco de paz anoche no se lo puse. Y bueno. Caca. Ahora se abrió creo que profundo porque le sale el hilo blanco que imagino debe ser de los puntos internos. En un rato la llevamos a la vet para que la vea. Otra vez más.
Veníamos casi mejor. Tanto que pensaba hacer un lapsus informativo y no hablar de Serafina para contar que ayer hicieron dieciséis años que nos vinimos a vivir acá y para festejarlo preparamos una comida especial con velas y todo lindo pero que al final trocó en Clara viendo Naruto en la compu con bandeja y auriculares y el resto al lado viendo Breaking Bad en la tele. O sea, en dieciséis años dejamos de ser los Ingalls y nos volvimos los Simpsons. Pero con velita y mantelito en la bandeja. Creo que es pregunta, pero no estoy segura. Mejor no.
En fin.
Hoy es viernes. Ruego a todos los dioses que Serafina esté mejor y podamos dormir de noche porque como que ya no damos más. Y ruego por mucho sol también porque le gusta que la saque en una mantita y me siente a tejer a su lado a la siesta. Ok?

 [Yendo a la vet día por medio]

[Un día que fue un poco mejor que otros]
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jueves, 7 de agosto de 2014

Telegrama de Aviso

Serafina sufrió un accidente hace diez días.
Estado actual, fractura de cadera y cabeza de fémur; recuperándose de una cirugía que la dejó como si hubiera tenido el accidente una vez más pero apuntando hacia un resultado distinto.
Estado nuestro, de total agotamiento: poco dormir, pendientes veinticuatro horas, darle de comer en la boca, tratar de enchufarle el remedio con gusto horrible, sostenerla para que haga pis y rogar para que haga caca, tratar de explicarle todo eso que un animal no puede entender.
Expectativas, que de acá a dos meses pueda volver a ser un poco la de antes, esa fuente de alegría y amor incondicional para todos.
Mientras tanto, aprendiendo que el Amor era mucho pero mucho más que eso que creíamos que era.
Y ella, nuestra maestra.






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lunes, 21 de julio de 2014

Enjoy

Cuando se producen unas circunstancias tipo vacaciones, o sea, cuando algo que te está marcando un ritmo, generalmente cruel y opresivo, de pronto se toma un respiro, una finalmente descansa.
Se relaja.
Borra la alarma de la faz de la memoria y se despierta sola. Aunque sea a la misma hora, pero sola.
Tacha las horas de las comidas y las deja surgir como salgan.
Se olvida un poco de lavar la ropa porque pasa más tiempo en pijama y pantuflas.
Se lleva cinco libros a la mesa de luz y los mira desde la almohada, mientras lo único que hace es dormir y recuperar cansancios acumulados.
Si el clima acompaña, mejor, porque se puede pasar más tiempo afuera, al sol, mirando las langostas por ejemplo. Entonces además de todo, una puede dejar de barrer bajo la mesa y de acomodar la mantita del sillón veinticuatro veces por día, total.
Mientras todo ésto va transcurriendo, sin que una se de cuenta, va pasando otra cosa. Una misteriosa cosa. La memoria se va adormeciendo hasta que llega un momento en el que se confunde la media mañana con la siesta y en el que hay que hacer un especie de esfuerzo para asomar la mente del letargo y saber si es miércoles o sábado a la noche.
Ése es el momento mágico. El instante del logro. Cuando realmente y sin dudas se puede escribir vacaciones con mayúsculas y pajaritos y admiraciones variadas en un papel y guardarlo para pegarlo con washitapes en la agenda otro día. Cuando las células de todo el cuerpo afianzan su soberanía absoluta sobre el ritmo biológico propio y plantan bandera y gritan aquí están estas son y estallan cohetes y frascos con luciérnagas brillan alumbrando las noches.
El momento divino. Supremo. Sublime. Absoluto, de desconexión total.
Generalemente este momento se presenta cuando faltan dos días, ponele, para el retorno a las rutinas.
Así que, yo que ustedes, no sé; #enjoy





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